Poesía de Andrea Cote
Superstición
Me dio una piedra
ceñida por una línea blanca,
—recórrela con el dedo índice
antes de tirarla al agua,
para que el deseo
se cumpla—
La lancé
con fuerza o devoción
(Me conviene aquí
que quieran decir lo mismo)
—Yo,
lo que quería tener contigo,
era algo incesante
como esa línea—
Adentro de lo que digo
hace un calor insoportable
y me atraganto
como cuando
escribía de marismas y de riadas
sólo para pedirte agua.
—Ten en cuenta que
cualquier pensamiento
sobre el amor
es como una naranja
y duele
por lo simple—.
Repetición y ruego
Cada día hundo la mano en el agua
y saco
algo
como una pequeña piedra.
Tengo nueve
y me quedan veinte oportunidades
de encontrar lo que busco.
El último día
pienso ponerlas de vuelta.
Si para entonces
he logrado merecer
tanta bondad,
pienso pedirle al mar
que me lo quite todo.
Distancia
En la separación somos anchos
Rostros que
largamente
parten.
Si te pido que me esperes,
que tiembles conmigo en el borde
sabrás que no tengo dones,
sólo vastedad
Pero verás que no me surca la palabra nunca…