Los sanitaristas
«Se te olvida que existe
hasta que un día, de pronto
en tu casa o en el baño
de un viejo restaurante,
en un rincón roído
por la humedad y el uso,
la ves: la tubería»
A espaldas de la piedra, Fabio Morábito
los sanitaristas llevan un carcaj cruzado en la espalda
aparentan
mirar de forma distraída, por decoro
pero de un vistazo
desarman la espesura de la piedra
lanzan flechas invisibles, silentes
las clavan
donde un caño ha decidido anudarse
o sobre lo hundido por detrás
mi casa es mía pero es más de ellos
ahora que los albañiles y yo
estamos de pie, en el living
y giramos las cabezas
estos hombres saben cosas:
no los engaña la lisura del cielo
***
los llamo «albañiles»
aunque ellos se nombran «sanitaristas»
la alquimia de la lengua me figura
hombres de pulcro delantal blanco, espalda recta
bigote decimonónico en punta
un monóculo en el bolsillo superior
pero nada de higienismos:
vienen a regar la ruina latente
dicen que es necesario hacer
de lo sólido, polvo
para llegar a lo verdadero
¿qué será la verdad
de esta casa
cuando hayan terminado?
***
he advertido a mis animales, detrás de los muros
pero me preocupa el reposo de las liebres
adónde irán mis aves de seda china
cuando el peligro se convierta en río
¿qué dibujos nuevos lucirán
las alas de mis mariposas cuando al fin
mis paredes
mutadas en polvo decanten?
¿cuál de ellos asomará sus ojos
besará los labios
terracota de los albañiles?