fieras
ya se les presiente en el tañir de las campanas ya se escucha temblar la tierra sus siluetas en el contorno del monte sus ollares encendidos sus latidos su piel de cuero caliente y la niña los mira castaños con las crines llenas de capachos alazanes furiosos tordos rodados sombras de las ondas del agua cráteres de luna en su galope se inventó la música por primera vez y la niña cree que el retumbar que siente en el pecho solo son sus cascos cambian de dirección con el grito de los hombres porque tienen fuerza y su voz restalla como un látigo en las paredes de piedra pero en la luz de última hora de la tarde es la niña la que les quita erizos de las cabelleras densas hirientes que le magullan los dedos cuando las peina los nudos las trenzas que les hacen las hadas tan quietos que es fácil olvidar que tienen colmillos
los hombres alzan las varas al aire alargan las vocales posteriores ocupan todo el espacio para reducir el suyo a cercas de estacas y alambre pastores eléctricos naves cuadras desde el mes de las violetas cuentan sus cabezas la cadencia de sus tres aires detectan en sus corvejones heridas golpes de antiguas refriegas en los argomales guardan sus molares y sus gargantas al socayo al abrigo del monte hasta que la hierba esté hecha y la niña esté hecha y ocupe más espacio y alargue más sus…