Lo que la gente deja en la tumba de Jack Kerouac
ahora tengo tu edad Jack Kerouac
cuarenta y siete años justos
y tu botella está abierta y bebes
y la muerte se acerca
es octubre de 1969 y estamos en Florida
es hora de morir Jack Kerouac
toma un lápiz
advierte —si puedes— la demencia de esa tarde
su pulcritud
no habrá otra tarde para ti
no más:
«…porque la única gente que me interesa es la que está loca, la
que está loca por vivir, por hablar, ávida de todas las cosas a un
tiempo, la gente que jamás bosteza o dice un lugar común...,
sino que arde, arde, arde como candelas romanas en medio de la
noche».
ahora hay una tumba y un silencio
y la gente llega
de cualquier partede cualquier abismo
llega y dejan su alma y su sangre
su empecinado deseo de SER
tu tumba se va inundando de poemas febriles
o poemas sin fiebre / cigarrillos / tickets de metro
fotos / declaraciones de amor / declaraciones de guerra
libros donde aún es tibia y serena la tinta
sonetos / oraciones / sintagmas / vómitos y abrazos
llegan a tu tumba / duermen / se revelan / aplauden
y se alejan
¡bebe el Smirnoff Jack Kerouac!
¡fuma un Lucky Strike Jack Kerouac!
y escribe
—si puedes—
escribe una vez más:
«… nadie sabe lo que va a pasarle a nadie, salvo que triste y
fatalmente va a envejecer, y pienso en Neal Cassady, e incluso
pienso en el Viejo Neal Cassady, el padre que jamás llegamos a
encontrar, pienso en Neal Cassady, pienso en Neal Cassady...»
ahora tengo tu edad Jack Kerouac
cuarenta y siete años fugaces como sombras
también —a veces—me lanzaría sobre cualquier acantilado
pero luego un lobo y luego la llovizna
y la sal y el vértigo de los días
y me detengo a escribir este poema
—cualquier poema—
y pienso en «todas esas gentes que sueñan en su inmensidad»
y llega la noche: furtiva / con su corazón en sombras
la puerta se cierra / cae el telón / se agrietan mis manos
y pienso en Jack Kerouac, e incluso pienso en el Viejo Jack
Kerouac, el padre que jamás llegamos a encontrar, pienso en
Jack Kerouac, pienso en Jack Kerouac…