Perder la niñez
Para depurar la infancia
hay que pensar en las primeras cosas
que se vieron con los ojos:
una madre llorando,
el pene del padre,
el agua hirviendo en la estufa,
las brujas sobre el techo.
Para olvidar la niñez
se es necesario cambiarse el nombre,
la sangre,
aprender a gatear sin los dedos,
nunca pronunciar la letra «o»,
y hacerse sus propias canciones de cuna.
Para dejar de ser niño
se debe hacer el amor,
cortarse la muñeca izquierda,
casi colgar del techo,
e ignorar las oraciones antes de dormir.
Hay que tocarse el cuerpo,
morderse las uñas,
saber que algún día se muere
y que uno mismo puede hacerlo.
Para depurar la infancia
solo se necesita
cortarse la lengua
y jamás decir una palabra.