Estudio de figura III

Hay algo que sospecho: la muerte es un punto

más en el útero del tiempo. Coordenada

que se propaga en las arterias de Dios. Una brecha

por la que cabe la mínima ave blanca. La piedra muda

o la enredadera en nuestro plexo translúcido.

Y confundimos el origen de la luz.

No sabemos si es el reverso de la sombra. Apenas

que el corazón está expuesto y se mece sobre las costillas

como Cristo, el funámbulo. Que la sangre se vuelve ruidosa

excavada en el vacío oscuro y el misterio introduce dos dedos

obcecados con la línea del horizonte.

Ignorando las señales que prohíben la revelación.

 

Del otro lado de la revelación no hay nada

a no ser un vacío donde caben todas las cosas: los huesos,

las heces, el tiempo, el aliento desde dentro. No hay distinción

entre un crucifijo y el pájaro abatido en el zenit

de su vuelo. Solo el piar que se le oye

del otro lado de la fisura o una pluma que revolotea

antes de impactar contra el platillo de la balanza.

 

Por eso, apago la luz y busco a tientas en lo oscuro: sé

que en la sombra se camufla la figura de Dios. En ese territorio

de rostros al revés y ruido gaussiano un bulto cobra forma

ignorando las señales que prohíben la revelación.

Miguel Royo

Miguel Royo (Valencia, España, 1993). Es poeta y arquitecto. Residente en Oporto (Portugal). Ha colaborado en las revistas Lote, Dédalo, Caliban, Enfermaria 6, The Jim Morrison Journal y The Apollonian con poemas, crónicas, ensayos y artículos científicos. En 2021 publicó su primer libro de poesía, Na Pedra a Luz Afia o Gume, con la editorial Fresca.

https://www.instagram.com/miguelezcurdiaroyo/
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