Poesía de Said Castañeda
He visto a mujeres llorar en la calle
por un hombre. Las he visto acorraladas
en cuerpo y forma por el presunto
o con su postura que solo imagino
tras la cara arrinconada que sostiene
y grita por teléfono:
«Es que tú siempre me haces lo mismo»
O en un tono familiar «Tu no puedes hacerme esto».
En mis pocos kilómetros caminados.
No he visto nunca a un hombre
llorar desconsolado. En la calle
hablan por teléfono
de negocios en abundancia, de mujeres
en plural. En medio de la acera
festejan a su equipo de fútbol,
cierran plazas, avenidas
o de lo contrario lloran, al fin,
afligidos, por otros hombres.