Galicia
Libres de bien los que no recuerdan arrodillados el paso primero. Esa mano nunca corrió, aunque vinieran los lobos.
Libres de bien los que gritan por la tierra furiosos que otros escarbaron y después labraron para alimentar a los hijos y a sus hijos y a los que después gritan.
Libres de bien los que callan ante el sol y no han de saber nada acerca del palo o de la sombra.