Aquello que seremos
Guion para un biodrama ucrónico
Archipiélago para la dramaturgia
Desde una cartografía metafórica pretendo inaugurar este no-tiempo. La negación del tiempo (ucronía) es la negación del lugar (utopía, pero deformada hacia los intereses nostálgicos de la primera negativa). Por eso, necesitamos este espacio compuesto por otros espacios: un conjunto de islas. Se trata de pedazos de superficies que reclaman su autonomía, desde el esfuerzo por sedimentar una autarquía, pero que no pueden evitar sostenerse mutuamente desde aquello que les separa —que es lo mismo que les une—: el mar, la distancia.
He aquí las presencias que se sustentan desde el hubiera, pilares escondidos del tercer tiempo: aquello que seremos. Tómese, si se quiere, como una guía introductoria al guion. Aun así, este apartado no pierde su valor como una geografía que esconde mucho más de lo que una obra teatral puede presentar. Estas palabras apenas abarcarán una parte de las consecuencias que conlleva aceptar lo siguiente: los tiempos que no fueron, pero que pudieron haber sido, constituyen también parte de mi vida; son espectros que dejan huellas, las cuales a su vez funcionan como pistas para este tipo de exploraciones.
El archipiélago es mi familia, y las islas somos quienes la integran. La radiografía cartográfica que pretende esta introducción navega entre nuestro presente y un devenir alterno, ucrónico, en el cual yo no existo. La arena en estos suelos insulares representa el tiempo acumulado desde un suceso que imagino diferente en el pasado familiar: mis padres no se casan. Yo no nazco.
Afirmar la existencia desde la negación de la misma. Afirmar la unión desde la distancia. Negar el tiempo en el que escribo estas palabras para hacer surgir otras nuevas, desconocidas, inesperadas. Una revelación. Eso pretendo.
Mis padres se conocen en el 2000. Ambos con un primer matrimonio fallido. Mi mamá con una hija nacida en 1992. Se enamoran y se hacen novios. Mi papá le pide que sea su esposa en la cena de navidad del 2001. Ella acepta. Y el 12 de agosto del 2002 mi papá la espera en la Parroquia de Santa Prisa, en Taxco, Guerrero, con su traje de novio y una incansable sonrisa. Entonces, mi mamá repentinamente/ucrónicamente decide no casarse.
He ahí el temblor que hace emerger estos cuerpos-cúmulos de tierra entre la vastedad de agua. El nacimiento de este archipiélago.
Una isla llamada Mamá